Letras de cine / Memoria histórica

Siglo y medio de una niña y un país maravilloso

Alicia en el País de las Maravillas cumple 150 años. Publicada en 1865 en la editorial Mac Millan, ha sido y sigue siendo uno de los libros más leídos y citados de la literatura universal. El cine ha hecho también una cantidad notable de adaptaciones desde casi el principio del cine, en 1903, hasta la versión de Tim Burton en 2010. 

Dicen que el reverendo Charles Lutwidge Dodgson gastaba una considerable parte de su tiempo y de su energía en negar que tuviera nada que ver con ese individuo que se hace llamar Lewis Carroll y que se dedica a redactar absurdas historias. Cuando el respetable profesor de matemáticas, diácono ordenado en el Christ Church College de Oxford, recibía una carta de algún admirador dirigida al señor Lewis Carroll, se apresuraba a escribir, con letra grande y clara, desconocidoy la devolvía a su destino.

Esta actividad casi vergonzante, la de escritor, fue alternada en la vida del autor de Alicia en el país de las maravillas– nacido en 1832 y fallecido en 1898- por otra un poco más presentable, en su opinión, aunque no lo suficiente como para llevarla adelante con su propio nombre. La fotografía, segundo arte cultivado por el reverendo, también fue ejercida bajo seudónimo, aunque tanto uno como otro fueron desarrollados con singular minuciosidad, talento y dedicación. Es decir, lo que hoy se llamaría profesionalidad.

'Alicia en el país de las maravillas', de Walt Disney.

‘Alicia en el país de las maravillas’, de Walt Disney.

Las fotos hechas por Lewis Carroll reflejan a un hombre repleto de imaginación y sentido de la belleza y también a un intelectual interesado por muchas cosas de su tiempo. Por el primitivo objetivo de la cámara de Carroll desfilaron importantes personajes de la Inglaterra de su época: el historiador y poeta Lord Tennyson, el pintor prerrafaelista Dante Gabriel Rossetti, el también pintor John Everett Millais, el teórico del Arte e historiador John Ruskin y el físico Faraday, del que hizo un hermoso retrato ovalado en el que logró transmitir toda su admiración por el científico más destacado de su país, un auténtico héroe social según la consideración del momento.

Roger Taylor, experto en fotografía victoriana, dice que siempre que ha mencionado la faceta de fotógrafo del escritor, la gente le ha preguntado ¿No era ese hombre que retrataba niñas desnudas? En efecto, la afición de Dodgson a hacer posar a niñas ataviadas de diversas maneras y, en ocasiones desnudas, ha sido la causa de que un cierto morbo acompañara su vida y su obra. Se ha hablado de pedofilia, de homosexualidad y de desviación de algún tipo en las inclinaciones sexuales del escritor. Es también Taylor el que se apresura a clarificar que ese prejuicio parte tanto de la ignorancia de la obra fotográfica de Carroll, como de la cultura victoriana en la que los niños y niñas desnudos era sinónimo de ángeles y sus propia desnudez era un símbolo de inocencia y pureza, de ausencia de malicia y pecado. La obra fotográfica de Carroll que comprende miles de obras y que se prolongó durante 24 años, (desde la primavera de 1856 en la que el artista contaba 24 años, hasta julio de 1880, mes en el que definitivamente, a los 48 años, abandonó la cámara) es mucho más que las fotos de niñas desnudas que por otra parte eran retratadas con el absoluto permiso de sus padres. (…)

Texto escrito por Ramiro Cristóbal.

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