Opinión

Nino Rota y Federico Fellini

La redacción de este bando me encuentra en medio de la preparación de un encargo del Círculo de Bellas Artes de Madrid para su ciclo dedicado a Federico Fellini. Se trata de un concierto de inauguración de dicho ciclo, en el cual contaré con tres compañeros de auténtico lujo, como son el armonicista Antonio Serrano, el “multi-vientista” Andreas Prittwitz y el contrabajista Pablo Martín Caminero, y en el que haremos un recorrido por la música de muchas de sus películas. Obviamente que salvo algunos pocos casos, como por ejemplo la música de Debussy en “Y la nave va”, el indiscutible protagonista de dicho concierto será Nino Rota, otro de los grandes de la música para cine y que aún no habíamos invitado a visitar estas páginas.

'Amarcord'.

‘Amarcord’.

Nino Rota, al igual que otros muchos grandes músicos del cine que hemos estado analizando, une con maestría las músicas clásica y la popular, coloreadas a su vez con muchas pinceladas de jazz . En el caso de Rota, él desarrolló una fructífera y buena carrera también como compositor “clásico”, con muchas obras no compuestas para películas. Pero indudablemente, su legado más conocido (no por ello mejor) son sus composiciones para películas, y en particular en su colaboración con Federico Fellini. Como sucede con otros ases de las bandas sonoras, sus motivos melódicos, sus temas y sus timbres han quedado inseparablemente asociados a las películas para las que fueron creados. Imposible pensar en “Amarcord”, por ejemplo, sin que inmediatamente suene en nuestra cabeza alguno de los geniales temas musicales que la pueblan, y viceversa, en cuanto escuchamos alguno de esos temas enseguida “visualizamos” la película.

El secreto del éxito y de su permanencia a lo largo del tiempo es, como ya dijimos, esa magistral asociación entre las músicas más populares (en este caso italianas) y las músicas clásicas y de jazz, sumado además a buenas grabaciones, y timbres muy característicos y evocadores tocados por músicos excelentes. Sobre esto, recomiendo la lectura del libro de Ennio Morricone y Alessandro De Rosa “En busca de aquel sonido” (Mi música, Mi vida) , en el cual, además de otras muchas “confesiones” y relatos interesantes que van desgranando toda su carrera, Morricone cuenta como en muchas de sus bandas sonoras él componía melodías pensando no solo en un timbre instrumental determinado, sino en el músico que iba a interpretar esa melodía. Quizás ahí resida gran parte del poder de esos temas, y estoy seguro de que en el caso de Nino Rota también esta fórmula era moneda corriente, aunque sin caer en el habitual “exotismo” y búsqueda sonora de Morricone, sino basándose en instrumentos de viento de tipo jazzístico, como saxo y clarinete sobre todo, e instrumentos tradicionales como el acordeón (muy presente en sus bandas sonoras) (…)

Texto escrito por Federico Lechner.

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