Últimos estrenos

L’Amant double

L’Amant double , presentada a concurso en el último festival de Cannes, arranca con una escena de un corte de pelo que transforma en una joven mujer adulta a Marine Vacth, la hija en flor de Joven y bonita , y exponerla a nuestra mirada en cuerpo y alma (dolorosos sudores de su intimidad se desprenden; su mirada humilde nos deja ver sus dudas y su incomprensión como platos). Así es como François Ozon marca el tono de una película tan magnífica en lo estético que se acerca a una obra maestra arquitectural, con sus rectas y sus fríos espirales y, sobre todo, sus juegos de simetrías imperfectas y espejos (reales y figurados, hasta el museo del hombre en París, donde Chloé trabaja como vigilante de una exposición sobre “la carne y la sangre”). El tema de los gemelos es central, por no decir visceral, en esta historia que se cuenta como un thriller erótico desinhibido a partir de la adaptación de una obra policiaca escrita bajo seudónimo por Joyce Carol Oates que ya fue objeto de transposición a la gran pantalla por David Cronenberg en Inseparables (1988).

lamant-double

A sus 25 años, Chloé suele escaparse por la mañana a la consulta de un psicoanalista llamado Paul (formidablemente encarnado porJérémie Renier). Allí se desnuda, tiempo después de que todos los especialistas de la medicina que ha consultado renunciaran a entender la angustia que corroe sus entrañas desde que tiene memoria. La paciente y el misterioso terapeuta no tardarán en sucumbir a la llamada de los sentidos, hasta irse a vivir juntos en compañía del gato de Chloé, que despierta en Paul una antipatía sospechosa y llama la atención de una vecina fisgona y malsana, asimismo vigilante de una habitación-mausoleo para gatos disecados.

Cuando la protagonista cree ver a Paul en un lugar en el que no debería estar, empieza a obsesionarse con jugar a los agentes dobles para resolver el misterio, desdoblando a su compañero en el marco del psicoanálisis que lleva a cabo con un gemelo perverso (de nuevo encarnado por Renier, bis repetita…). La cinta se vuelve ácida e inquietante y se llena cada vez más de sombras. Ozon mantiene el misterio articulando soberbias composiciones en torno a reflejos, facetas y vertiginosas superposiciones de rostros (incluido el deJacqueline Bisset, que regresa en dos ocasiones como madre) y cuerpos con un trasfondo de canibalismo prenatal (…)

Texto escrito por Bénédicte Prot (Cineuropa.org).

Si quiere leer el texto completo puede hacerlo en nuestra Hemeroteca,
o suscribiéndose a CineArte y recibirá la revista impresa en su casa cuatro veces al año.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>