Memoria histórica

Gracia de Mónaco, una vida de éxitos que acabó en tragedia

La proyección de ‘Grace of Monaco’ de Olivier Dahan en la inauguración del 67 Festival de Cannes, representa también una oportunidad para rendir homenaje a la carrera cinematográfica de Grace Kelly a través de Nicole Kidman.

Pocas películas bastaron a la rubia y turbadora musa de Alfred Hitchcock para que la crítica la elevara al panteón de las más grandes actrices. Descubierta por John Ford en 1953 en Mogambo, fue invitada por primera vez al Festival de Cannes en 1955, con motivo de su interpretación en La angustia de vivir de George Seaton, que le valió el Óscar a la mejor actriz ese año.

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Fue precisamente en esa ocasión cuando conoció al príncipe Rainiero de Mónaco, al margen del Festival, un encuentro que marcaría su destino. Primavera de 1955. La actriz norteamericana Grace Kelly se encuentra rodando en la Costa azul una película para su mentor Alfred Hitchcock titulada Atrapa a un ladrón (To Catch a Thief). A primeros del mes de mayo visita el Festival de Cine de Cannes y unos días mas tarde, el periodista nizardo Pierre Galante le plantea el proyecto de ir a Montecarlo a realizar una serie de fotografías turísticas.

Cuando Grace llega al Principado de Mónaco, el Príncipe Rainiero III la está esperando y oficia de guía de lujo durante sus estancia. Ahí comienza una de las primeras grandes historias románticas que la prensa escrita de todos los colores, la radio y la televisión se encargan de difundir y magnificar. Culmina con la boda entre el Príncipe y la actriz casi un año después del feliz encuentro, el 18 de abril de 1956.

Los medios de comunicación se encargan de airear los detalles mas o menos escabrosos: Grace se compra ropa por valor de 25.000 dólares, el Príncipe le regala un anillo de diamantes de compromiso que la actriz luce en su última película Alta sociedad (High Sociaty), Jack J Kelly, el millonario constructor y padre de Grace da a Rainiero una dote de dos millones de dólares, el fastuoso traje de novia lo diseña Helen Rose y el uniforme del príncipe lleva un sombrero adornado con plumas de avestruz.

Rainiero hace unas declaraciones a la prensa teñidas de cursilería sobre su mujer ideal: “La veo con el pelo largo flotando al viento, del color de las hojas otoñales. Sus ojos son azules o violetas, con rayas doradas”. Grace mucho mas realista prepara su futura boda: “No quiero casarme -dice- con alguien que se sienta disminuido por mi éxito. No podría soportar entrar en un restorán y escuchar al maitre llamando a mi esposo “señor Kelly’”. (…)

Texto escrito por Ramiro Cristóbal.

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