Entrevistas

Entrevista a Nanni Moretti

Nanni Moretti, el excelente director italiano llegó por primera vez a Buenos Aires como invitado de honor del Bafici 2017, donde se exhibió toda su filmografía. Además se publicó un libro sobre su obra, donde habla de la crisis del cine.

Es muy estricto con la puntualidad. Sentado en un sillón de la recepción del hotel hojeando una guia del Festival con mirada miope, parece inofensivo. Dice que está cansado “Ho molto sonno” (tengo mucho sueño) declara. Parece que las huellas del Jet lag le han afectado y confiesa que le molestan mucho las informalidades.

¿Se animaría a definirse como artista?

Mi obra filmica consiste en narrar una única novela, incluso en aquellas ocasiones en las que mis películas no son estrictamente autobiográficas. Cada una de ellas cuenta los sentimientos que tuve en cada momento de mi vida a partir de la relación con la sociedad y con mis semejantes. Al mismo tiempo, como director y espectador, estoy muy conectado con la experiencia del cine de autor de los años 60 en Italia y en Europa. Estoy muy conectado con los primeros films de Pasolini, Ferreri, Bertolucci, los Taviani, Polanski, Skolimowski, esos años fueron muy fecundos.

Nanni Moretti y Carlos Hugo Aztarain.

Nanni Moretti y Carlos Hugo Aztarain.

 

Aquí se está viendo una retrospectiva de su obra . Si alguien no ha visto algunas de sus films. ¿Cuál le recomendaría?

Hice tan pocas películas que me obligo a mí mismo a tenerle el mismo cariño a todas, sin preferencias. No es diplomacia: de verdad no tengo una película favorita.

 

¿Está en crisis actualmente el cine de autor?

Cuando yo empezaba a rodar con una cámara Super 8, 44 años atrás, ya se hablaba de la crisis del cine. Pienso que habría que hablar de crisis del cine si los espectadores no quisieran ver mas películas, o los realizadores no quisieran filmar. Pero siempre habrá un deseo de contar historias a través de la pantalla, y existirá el deseo de verlas. Sí es cierto que están en crisis las salas. Desde hace 26 años yo tengo un cine en Roma y veo como menguó la asistencia de espectadores. En mi sala programo cine de autor, y a los jóvenes no les importa mucho esos films. Si van al cine, van a ver otras películas, en otro tipo de salas.

 

¿Y hay alguna manera de combatir eso? ¿Quizá reeducar al público?

En mi modo de dirigir, lo que yo hago es hacer como si nada sucediese. Es decir no hago nada. Es una actitud equivocada, pero es la que tengo.

 

En sus películas suele tratar las relaciones personales y también la política.

Yo no he chantajeado nunca al público con un tema “importante”. Nunca he dicho “Querido público atención: estoy hablando de un tema fuerte”. Ese es un modo de hacer que no me gusta: obligar a los espectadores que les guste una película porque trata de un “tema importante”. Para mi no hay temas de Primera A y Primera B. Con cualquier tema se puede hacer una película buena o mala. Eso es lo que pienso. Si la política entra en mis filmes, lo hace atravesando los aspectos personales. En Aprile mientras todos festejaban el triunfo de la izquierda, yo festejo el nacimiento de mi hijo. En El caimán, que es una película sobre Berlusconi todo es visto a través de los ojos de dos personajes, una joven aspirante a directora y un productor de películas (…)

 

Entrevista realizada por Carlos Hugo Aztarain.

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