Entrevistas

Entrevista a Lucrecia Martel, directora de cine

Tras las aclamadas La ciénagaLa niña santa y La mujer sin cabeza, la magnífica cineasta argentina Lucrecia Martel prepara su vuelta con Zama , la adaptación de la novela de Antonio Di Benedetto escrita en 1956, sobre Don Diego de Zama, un oficial español del siglo XVII asentado en Asunción, que espera su transferencia a Buenos Aires. La película, que ya está preparada, espera su estreno en alguno de los festivales internacionales de este año.  

¿Por qué has decidido adaptar Zama?

Uno de los denominadores comunes en países de economía no muy desarrollada como Argentina es que es muy difícil hacer proyectos ambiciosos como, por ejemplo, películas de época que requieran una recreación, porque es muy caro. Eso es un problema que hace que no podamos investigar mucho en nuestro pasado para armar narraciones sobre él. Yo tenía mucho interés en hacer una representación del pasado que no fuese coincidente con la forma en la que se cuenta la historia en América. La novela, en concreto, es muy particular, porque sucede en el pasado pero tiene un conflicto muy moderno, a la vez que está desprovista de una gran preocupación histórica.

Lucrecia Martel.

Lucrecia Martel.

 

A priori, parece que la película es un cambio de registro, ya que tus obras anteriores son más pequeñas, más intimistas.

En ese punto sí es diferente, pero no es un cambio tan grande. En la manera en la que las filmo se parecen. Me siguen interesando ciertos problemas culturales de Sudamérica, como por ejemplo el no tener buenos archivos de películas ni fotográficos, no tener bien cuidadas las bibliotecas públicas. Todo lo que significa la preservación del pasado parece ser un lujo de otros países. Creo que la Universidad de Berkeley tiene más libros que las bibliotecas nacionales de Argentina, Chile y Brasil juntas. Es un privilegio poder hacer una película con un presupuesto que te permita, haciendo malabares e inventando muchas cosas, investigar en el pasado. No pasa muy a menudo en el cine latinoamericano.

 

¿Ha sido muy difícil levantar la película?

Uno se da cuenta de que a una película le costó reunir el dinero cuando hay muchos productores en ella. Fuimos a pedir dinero a todos los sitios, y cada uno de ellos nos dio un poco; no vino nadie diciendo que nos daba todo lo que queríamos, eso solo pasa con las películas mainstream o con un potencial comercial. Creo que duran más los títulos de crédito que la película (ríe). A mí, filmar, ni me vuelve loca ni me parece lo más interesante del mundo; no es que quiera todos los años filmar algo, nunca me pasó. Pero cuando elijo algo que quiero hacer, como ya sé lo que cuesta encontrar financiación, elijo cosas en las que voy a estar interesada muchos años, para aguantar todo ese proceso.

 

Has trabajado, por tercera vez, con Pedro Almodóvar y su productora. ¿Cómo habéis formado tan buen tándem?

El trabajo es muy respetuoso. En El Deseo apoyan la película sin tratar de modificar nada, solo estando atentos para ver cómo ayudar sin intervenir en la parte artística. Creo que esto pasa porque es una productora de un director, que sabe que no sirve de nada entrometerse (…)

 

Entrevista realizada por David González Cineuropa.org.

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