Opinión

Carta del director. Nos roban el cine.

 

Ramiro Cristóbal, director de la Revista CineArte.

Ramiro Cristóbal, director de la Revista CineArte.

Hace unos años se clausuró el Festival de cine de Valencia. Sin tener un gran éxito, había sido una referencia del cine internacional y especialmente mediterráneo, en esa importante ciudad española. Tuvo vida durante mas de veinte años y, al final, la falta de apoyos económicos se lo llevó por delante.

Por la misma fecha, mas o menos, se comenzó a conocer una pequeña y, más tarde, gigantesca trama de corrupción que implicaba a gran parte de los cargos políticos mas importantes de la región de Valencia. Con el tiempo se ha sabido que tenían conexiones con los grandes empresarios de la zona y que sus oscuros tentáculos llegaban a Madrid y señalaban a políticos destacados del partido en el poder. En el larguísimo proceso judicial de ésta trama, que robaba dinero público y procedente de la corrupción, se habla de cientos de millones de euros evadidos.

El festival de cine hubiera tenido oxigeno para continuar con un modesto cuarto de millón. Algo así como el 0`01 por ciento de lo evadido.

Este último año no se ha celebrado el Festival Internacional de Festroia, en la ciudad portuguesa de Setúbal. Si alguien abre su página web leerá, firmado por su directora Fernanda Silva, que la 31 edicion del certamen no se hará “devido à falta de apoios que permitam a sua realização”.

Durante 30 años el mas importante festival de Portugal, fruto del amor al cine del escritor y crítico de cine Mario Ventura Henriques y su mujer Fernanda Silva, mantuvo la antorcha del cine no comercial en esa hermosa ciudad no lejana a Lisboa. Fueron premios de él ahora grandes figuras del cine, como Robert Altman o el galés Paul Morrison; en el área argentina ganaron el Delfín de Oro Jorge Polaco, Daniel Burman y Carlos Sorin.

No sé si hay procesos por corrupción en Portugal, pero estoy seguro que el Festival de Festroia fue otra víctima de la crisis económica que nos fabricaron los políticos neoliberales y los banqueros.

Fueron cayendo, en dramática sucesión otros festivales veteranos de España: Las Palmas, Pamplona y un largo etcétera. Algunos se han recuperado pero parecen muy heridos. Hace poco asistí a una reunión de pequeños festivales de la zona de Castilla que pedían algún aumento de las subvenciones al gobierno regional y calificaros su situación de “muy precaria”.

El cine ha sido una gran escuela paralela nunca reconocida. Sus penurias económicas nunca han conmovido al ministerio de Educación que cree que su financiación debe venir de su propia industria. En época de bonanza, el estado ha dejado caer algo sobre los diversos integrantes de la cinematografía, de la producción a esas ventanas abiertas que son los festivales. Cuando las cosas vienen mal son, éstos últimos, los primeros en quedarse sin nada.

Y todo esto no sería tan doloroso si no estuvieran dándose a conocer, día tras día, las ganancias ilegales de los mismos que niegan su apoyo a cualquier evento cultural; si no se supiera que la evasión de dinero a paraísos fiscales es billonaria, tan solo en su punta del iceberg.

Cuando estos señores roban dinero, nos lo roban a todos, pero sobre todo se lo roban a la cultura y al cine.

Texto escrito por Ramiro Cristóbal.

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